La última vez que Calahorra estuvo libre de COVID fue el pasado 3 de agosto de 2020. Un total de 443 días en los que el municipio ha estado pendiente cada mañana de los casos activos que iban subiendo o bajando dependiendo de la situación sanitaria. Hoy, 14 meses después, la ciudad vuelve a respirar tranquila después de más de un año en el que especialmente ha habido dos momentos críticos.
El primero fue a finales de septiembre del año pasado. El 29, concretamente, el gobierno de La Rioja, decidía cerrar perimetralmente Calahorra. No se esperaba a que terminasen los cribados que se estaban llevando a cabo y la presidenta de La Rioja, Concha Andreu, salía en rueda de prensa a explicar la situación. Los casos en La Rioja estaban descontrolados y Rincón de Soto y Arnedo tenían que cerrar sus municipios para contener la pandemia. Se restringían entradas y salidas y se prohibían las reuniones en cualquier tipo de interior. En el recuerdo están los bloques de hormigón que impedían la entrada y salida por determinadas vías de la localidad.
«La situación de La Rioja Baja requiere actuaciones eficaces y contundentes», advertía entonces la presidenta. Y tras ella, la consejera de Salud, Sara Alba, detallaba las características de esa restricción de la movilidad.
El segundo fue en la tercera ola. Allá por enero de 2021. La ciudad llegó a tener 200 casos el 27 de enero, el pico máximo el año que ya no volvería a registrarse ni en la cuarta ni en la quinta ola.
Ahora, con la situación totalmente controlada gracias fundamentalmente al proceso de vacunación, se mira con esperanza al futuro. “Una noticia que hace días estábamos esperando y que ojalá dure. Calahorraestá oficialmente libre de COVID-19″, se alegraba su alcaldesa, Elisa Garrido, a través de sus redes sociales.




