El calagurritano Roberto Alfaro consigue un Sol con su restaurante en Zaragoza
Los ‘soles’ de la Guía Repsol alumbran mucho más allá de las fronteras riojanas. El calor que da una distinción como ésta llega también a La Rioja en forma de chefs que han tenido que salir de aquí para hacer lo que más les gusta: estar entre fogones. A los dos nuevos soles con los que cuenta la gastronomía riojana (Casa Masip en Ezcaray e Ikaro en Logroño) habría que sumar el Sol que se ha llevado el calagurritano Roberto Alfaro en su restaurante Absinthium, uno de los restaurantes de moda en Zaragoza, que ofrece una propuesta inusual respecto al entorno próximo, con Roberto Alfaro en los fogones y Jesús Solanas, como experto bodeguero con los vinos en la mente, se decantan por una carta expresamente corta donde todo es oro y nada sobra, como su Ostra Rockefeller, le sot-l’y-laisse, bottarga di Muggine, pescado salvaje y postres de autor imperdibles.
Roberto nació al albor del bar Las Vegas en Calahorra regentado primero por sus abuelos, Cristina y Ángel, y más tarde por sus padres, Cipri y Esther. Tras formarse en algunas de las mejores cocinas de la geografía española, el calagurritano regenta desde hace unos años Absinthium.
Lo que al principio pudiera parecer un hándicap, su ubicación en la primera
planta de un hotel, el Oriente, le confiere un carácter reservado a los amantes de la buena cocina.
Se trata de un restaurante para todos aquellos que son capaces de entender la complejidad que esconde lo aparentemente sencillo, lo exclusivo de algunas materias primas, la temporalidad de la mayoría de ellas y donde la bebida no es un mero complemento de la comida, interacciona potentemente con ella, la modifica y la ensalza, de la misma forma que podría cargarse el mejor plato.