• Viernes, 21 Enero 2022

La iglesia de San Adrián y Santa Natalia ya es Bien de Interés Cultural

El Consejo de Gobierno ha aprobado el Proyecto de Decreto por el que se declara  Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento la iglesia parroquial de  San Adrián y Santa Natalia de Autol. Con el informe favorable del Consejo de  Patrimonio y otras entidades vinculadas en el proceso, este visto bueno del ejecutivo  permite otorgar ese nivel especial de protección a una iglesia construida en el siglo XVI  y cuya declaración de excepcionalidad obedece a diferentes criterios de carácter  histórico, etnográfico, urbanístico, arquitectónico y artístico. La entrada en vigor de este  decreto queda ahora pendiente de su publicación en el BOR. 

La Iglesia Parroquial de San Adrián y Santa Natalia en Autol fue edificada en el siglo  XVI, y ampliada en el XVIII con diferentes modos constructivos, distintos materiales y  diverso lenguaje artístico, transformándose su estructura original, de una nave con  capillas entre los contrafuertes, a un edificio con planta de cruz latina. A pesar de la  ampliación y de la barroquización del interior, por medio de las obras escultóricas y  pictóricas, el inmueble original ha llegado hasta la actualidad y se mantiene de forma  bastante fidedigna. Esta iglesia, ubicada en la zona más elevada de la trama urbana  de Autol, y en la proximidad del cerro que alberga las ruinas del Castillo, tiene como  principal valor artístico el espacio interior, que ha cohesionado un interior renacentista  con una decoración plenamente barroca, bajo el criterio unificador de la ampliación del  coro a través de la tribuna que envuelve los diferentes espacios, y la simetría, tanto de  las estructuras de los retablos, todos ellos orientados al Oeste, como de su decoración  pictórica. 

En San Adrián de Autol se halla uno de los interiores más ornamentados de la  arquitectura renacentista riojana, donde se unen las ménsulas molduradas, los  capiteles monstruosos y corintios, la red de nervadura de las bóvedas y las claves  figuradas, constituyendo, el friso pictórico, una línea horizontal elevada que limita la  verticalidad.