• Jueves, 22 Octubre 2020

A vueltas con la jornada continua en Calahorra

En Calahorra tres colegios no cuentan en la ciudad con jornada continua. Agustinos, Milagrosa y Teresianas. Los tres son concertados (San Andrés también lo es pero inició la jornada continua hace años, fue el primer colegio de la ciudad que lo hizo). Con la llegada de este curso tan especial muchas han sido las familias que en estos centros han solicitado el cambio. No un cambio definitivo pero sí un paréntesis mientras dura esta situación especial.

En Milagrosa se hizo una encuesta entre las familias. La decisión no dependía del centro sino de la congregación y del visto bueno de Educación que en todo momento ha recomendado este tipo de jornada durante la pandemia. La respuesta de las familias fue casi mayoritaria y esta mañana el centro ha informado a las familias que, tras el visto bueno de Educación y de la congregación, se procederá al cambio. Los niños de Milagrosa irán sólo en horario de mañana al cole.

El otro día informábamos de que había padres de Agustinos que también habían solicitado el cambio, el centro les ha dicho que no está previsto agarrándose a que los padres que inscribieron a sus hijos al centro ya sabían el horario del colegio y a que éste es mejor para la conciliación familiar.

Hoy a través de redes sociales, algunos padres de Teresianas también han iniciado la petición de firmas. El centro educativo ha respondido a través de una circular en la que se asegura que “no se va a emprender ninguna consulta oficial así como ninguna acción encaminada a efectuar un cambio en el tipo de jornada escolar. El centro expone cuatro motivos:

 

1. Cuando el equipo directivo, en el mes de julio, nos pusimos a trabajar en el Plan de contingencia, estudiadas todas las opciones, decidimos seguir confiando en un modelo de educación presencial en jornada partida como la mejor opción para nuestros alumnos de E. Infantil y E. Primaria, dado que estábamos y estamos convencidos de que podemos garantizar la seguridad sanitaria de igual manera que en jornada intensiva. Nuestro objetivo fue garantizar, con todas las medidas de seguridad a nuestro alcance, el horario tradicional, junto a los servicios de atención matinal y comedor, convencidos de que todo ello aseguraba la conciliación laboral y familiar tan necesaria para la mayoría de nuestras familias. 

De esta manera, estamos asegurando la máxima presencialidad posible de nuestros alumnos en el centro, uno de los lugares más seguros en los que pueden estar. Esta presencialidad es más necesaria si cabe que nunca, tras tantos meses de ausencia, tras tantas y tan variadas experiencias vividas. 

2. Debemos velar por el derecho de todas las familias que no se han expresado por los grupos de Whatsapp porque no han querido entrar en la polémica pero que, con toda la razón y con el mismo derecho a ser escuchadas que las que se han manifestado en pro del cambio de jornada, se han dirigido a dirección, preocupadas por el cariz que iba tomando el tema, para mostrar su desacuerdo en el caso de que nos sintiéramos obligados a replantearnos el tipo de jornada, ya que esto afectaría a su organización familiar. 

3. Creemos firmemente que la jornada intensiva no provocaría sino más desigualdades entre nuestros alumnos; pensad en todos los alumnos cuyas familias no pueden pagar clases extraescolares y que deben trabajar por las tardes… la cantidad de tiempo que estarían solos en casa, delante de una pantalla, al cuidado de sus abuelos, que son especialmente vulnerables en estos momentos… o, peor, en la calle. En estos tiempos, más que nunca, no podemos dejar de lado la dimensión social de nuestra misión. 

4. De cambiar a jornada intensiva perderíamos tiempo curricular: recordad que los centros concertados en jornada partida tenemos media hora diaria extra. En horario de 9 a 14.00, los alumnos estarían perdiendo dos horas y media semanales, más el tiempo destinado a un segundo recreo, porque tendrían que tener dos períodos de descanso o recreo en lugar de uno.