• Sábado, 30 Mayo 2020

Cuando llevar el hospital a casa salvó del colapso a los hospitales

Victoria Musitu es la coordinadora de enfermería de Urgencias y encargada del servicio de Hospitalización a Domicilio (HAD) del Fundación Hospital de Calahorra. Su trabajo y el de todo su servicio estos meses de pandemia ha sido intenso. Está satisfecha con el trabajo realizado y reconoce que “fue una gran idea mantener a los pacientes leves en casa para no colapsar los hospitales”. Se decidió desde el principio, sabían que era la única forma de que las camas de los hospitales estuviesen destinadas para los pacientes moderados o graves.

Se han convertido en un trío perfecto: Atención Primaria, Hospitalización a Domicilio y Hospital de Calahorra. La clave para evitar la saturación de los hospitales. “Era Atención Primaria la que nos iba avisando de los casos y los leves eran cosa nuestra”, dice. Se acudía al domicilio, se hacían incluso las pruebas allí y desde ese momentose informaba al enfermo (posible enfermo en las primeras horas) y a la familia de todo el protocolo que tenían que llevar a cabo. “Teníamos un teléfono de contacto con las familias para cualquier duda que les pudiese surgir, les informábamos de como llevar a cabo la cuarentena y en muchos casos acudíamos cada día al domicilio, especialmente cuando había que medicar tanto oralmente como con medicación intravenosa”, cuenta.

Se monitorizaba en casa, se medicaba, se atendía, en definitiva  se llevaba el hospital a casa con todas las medidas de seguridad que marcaban los protocolos. “En cada caso llevábamos un kit de EPIS para el paciente y otro para la familia, se les explicaba que tenían que permanecer en una habitación con baño y si no había posibilidad se les explicaba como utilizar esas zonas comunes para evitar el contagio con el resto de la familia”, cuenta. El miedo hizo el resto. “Había tanto miedo por contagiar que la gente cumplía a rajatabla nuestras indicaciones”, explica. En el caso de que viesen que uno de los familiares podía ser propenso al contagio se intentaba buscar otro domicilio en el que estar esos días.

La ocupación del servicio de Hospitalización a Domicilio ha sido del 100%, incluso ha habido más pacientes ‘ingresados’ en su casa que en los hospitales, nos hay más que ver los datos de las altas domiciliarias cada día. “La mayoría de la gente que la ha pasado en La Rioja ha sido leve, y menos mal”, se consuela.

También en las residencias

Y como las residencias eran el domicilio de muchas personas mayores, el servicio también estuvo allí. “Teníamos trato continuado con las enfermeras de las residencias para solventar cualquier duda, y ante el más mínimo empeoramiento acudíamos y se decidía ingresar o no dependiendo de decisiones médicas”, cuenta. Las colaboración de las residencias riojabajeñas ha sido “increíble”. “Muchos de estos enfermos eran pacientes multimedicados y había que estar muy pendiente de combinar esas mediaciones”, explica. Se miraba la saturación, la oxigenación y si necesitaba algo más de los que había en la residencia, llegaba una ambulancia y lo llevaba al hospital.

Su trabajo no ha sido fácil. “Hemos tenido que reestructurar el servicio porque era conveniente ir de dos en dos a los servicios”, cuenta. Hay que tener en cuenta que en muchos casos se han tenido que poner las EPIS en descansillos de viviendas antes de entrar en casa de los pacientes o incluso en el coche. “Pero hemos sabido amoldarnos a la situación y no nos hemos encontrado con complicaciones entremas”. Gran trabajo el de la Hospitalización a Domicilio que consiguió que los hospitales pudiesen centrarse en los pacientes con más dificultades.

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