• Martes, 22 Octubre 2019

El hombre que nunca dejó de sonreír

Fue un 17 de junio. A eso de las nueve y media de la noche. Era lunes y había quedado con los amigos para cenar. “Un queso fresco Pacota”, y Pacota entró en la carnicería y subió a por el queso fresco para sus amigos. Despiste, mala suerte, una caída de poco más de dos metros y medio y lo que para otro hubiese sido el peor día de su vida, para Pacota es simplemente un día más. Hace seis años y parece que fue ayer o que ha pasado toda una vida. “Fui consciente de todo, un dolor intenso al principio y luego paz; al principio pensaba que no había sido nada pero enseguida me di cuenta de que no volvería a andar”, dice sin perder esa sonrisa que le caracteriza.

Con su silla motorizada aparece en el bar que hemos quedado. Todos lo saludan, todos lo conocen, todos le sonríen. Porque Pacota y su sonrisa tienen algo de contiagioso y allá por donde pasa la gente sonrie con él. Habla con naturalidad de su discapacidad. De todo de lo bueno (que para él son la mayoría de las cosas) y de lo menos bueno (“yo que no iba al médico porque le tenía pavor a las agujas”, nos cuenta).

Primero Logroño, luego el Hospital Nacional de parapléjicos de Toledo. Y allí empezar una nueva vida, en la que todo estaba por aprender. Descubrir una nueva forma de vida y darse cuenta, por fin, de todo el cariño de sus amigos y vecinos. Antes no había sido consciente de lo que le quería la gente. “La enfermeras me preguntaban si era alguien famoso porque sólo faltó poner autobuses para venir a verme”, cuenta. “Todo lo que me ha dado estar en una silla de ruedas ha sido bueno, también es porque no he tenido ni un dolor ni medio y eso es muy importante”, explica.

“Hay días que incluso me olvido de que estoy en una silla de ruedas, porque mi vida, aunque pueda parecer lo contrario no ha cambiado tanto”, reconoce. “Hago todo lo que hacia antes, menos trabajar”. Y eso lo echa de menos. Era un amante empedernido de su trabajo y no poder coger un cordero a las espaldas supone para él la única diferencia con su vida anterior.

“Se que hay gente que no lo entiende pero creo que mi forma de ser no ha cambiado, era feliz antes y soy feliz ahora”, explica.La cuestión es amoldarse, aprender a vivir con ello y tener un tesoro que guarda como oro en paño: su mujer. “Ella es la que tiene la culpa de que esté así de bien, ves como a otras personas sus parejas los dejan solos y saber que está, a pesar de todo, es lo que te da fuerzas para seguir”. Ella, sus amigos, su familia. “Se que algunos no lo han pasado bien y a veces hasta se preguntan si no podré volver a andar con la esperanza de volverme a ver en pie y yo les pregunto “¿y voy a ser más feliz de lo que soy por eso?”. Ahí se acaba la conversación.

El accidente también supuso amoldar su entorno a su silla de ruedas. Un coche nuevo, una reforma integral de la casa, una silla más cómoda para que pueda ser lo más independiente posible…

Y es que Pacota va y viene como Pedro por su casa a cualquier sitio. “La semana que viene, me cojo mi coche y me subo solo a la plaza de toros de Logroño, a disfrutar de la fiesta”, dice. A la de Calahorra no. Fue abonado durante décadas pero no es accesible. “Un amigo hizo un escrito, a mi me da cosa hacer una petición porque ¿y si luego justo ese día no puedo ir?.

No quiere parecer un valiente, ni un ejemplo para nadie (“cada uno se toma estas cosas como puede”). No quiere estar siempre enfadado porque las plazas de aparcamiento están ocupadas, él solo quiere seguir yendo a Azagra a ver la pelota, o cenar con los amigos en el chamizo, tomarse algo en fiestas de su pueblo riéndose de las anécdotas del día, mantener a los amigos que ya tenía y a los que ha conocido gracias a su accidente. Pacota quiere seguir siendo feliz y seguir haciendo feliz a los demás porque tampoco la vida consiste en mucho más que eso, a pesar de todo lo que pueda pasarte por el camino. Siempre sonriendo.

  • Jose Mari
    16 septiembre, 2019 - 5:53 pm

    Larga vida al Pacota! una de esas personas que cada dia te enseñan que en esta vida lo mas importante es eso, tenerla

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  • Alfonso
    16 septiembre, 2019 - 10:16 pm

    Una gran persona,me quitó el sombrero por ti Santi,eres único, tu fuerza mental y de voluntad hace que todos te queramos,te admiro amigo.Y estoy de acuerdo Azucena,pilar indiscutible.❤

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  • LA DESPENSA DE VIRGINIA
    16 septiembre, 2019 - 11:29 pm

    PACOTA , una gran suerte el conocerte siempre fuerte eres GRANDE !!!!! Nos veremos en Logroño AMIGO.

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  • lourdes cabrera
    17 septiembre, 2019 - 6:11 pm

    El artículo es verdad de principio a fin. Pacota es especial, es fuerza, es energía… transmite alegría, vida, ganas, la sensación de que todo es posible.
    A Toledo, llegamos como cualquiera, sin saber que cara le íbamos a poner a alguien que está cenando y en 2 segundos no volverá a caminar. Y encontramos a Azu, la gran Azucena. Al hablar con ella, te daba la sensación de que venía de comprar el pan y tomar el café con las amigas en lugar de llevar meses con el ir y venir de un hospital a kilómetros de su casa. Nunca he visto una persona que irradie tanta tranquilidad, calma, paz… es para hacerle un monumento a esta chica.
    Pues Pacota, tal como dice el artículo, iba saludando a todo el mundo y todo el mundo lo saludaba a él, pero todo el mundo es todo el mundo: pacientes, familiares, los del bar, médicos…. resumiendo, nos fuimos de allí, después de tomar algo y hacernos con unas fotos con ellos.
    Y cada vez que nos vemos, su sonrisa le acompaña. Bueno, si tienes la suerte de verlo, jajaja, porque cuando no está con amigos de cañas, está en el fútbol o en los toros o…. repartiendo buen rollo por ahí.
    Eres grande Pacota, sois muy grandes los 2.

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  • Félix
    18 septiembre, 2019 - 11:51 am

    Desde la planta C3 del hospital Nacional de Parapléjicos. Confirmamos todo lo escrito y más.
    Llegó con miedo a no poder desarrollar una vida normal y tener que depender de los demás.Oero con tesón y lucha y por supuesto con la eterna sonrisa, su forma de ser campechana y abierta por supuesto con la ayuda inestimable de su esposa Asun (cosa bastante importante).que no veía la salida del túnel ,pero luchadora como el,fueron saliendo del tunel y viendo la claridad de que no todo en la vida es como nos parece ,sino como la afrontamos.Su lucha tubo premio y lograron superarlo y a la vista está. Grandes Pacota y Asun.

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