• Jueves, 21 Noviembre 2019

Empezar con buen pie

Nunca es fácil empezar. Los miedos, las dudas, las imprecisiones a veces atenazan la cabeza y los músculos y parece que nada sale como está previsto. Sea lo que sea: un trabajo, una conversación, una página en blanco, una nueva temporada… Nunca es fácil empezar porque todo es nuevo, a veces, demasiado nuevo. Pero la vida es así. Se comienzan proyectos, se terminan y se vuelven a empezar y hay que aclimatarse, amoldarse, sacar lo mejor y lo peor, aprender para que continuar sea más fácil. Porque lo importante es empezar con buen pie y el Calahorra ayer lo hizo.

“Lo mejor el resultado”, nos repetían desde el fondo de la carretera. Y sí, es posible que lo mejor haya sido el resultado pero también hubo muchas cosas buenas que merece la pena destacar, porque la confianza consiste en eso en saber lo que haces bien y aprender de lo que haces mal. Seguir trabajando y mirar hacia adelante.

Los veinte primeros minutos de la temporada no fueron los mejores, quizás no fue el partido más vistoso de los que se han visto en La Planilla en esta travesía por la Segunda B. El Real Unión salía con una presión en el campo que parecía difícil de controlar. Pero el Calahorra lo hizo y poco a poco fue mejorando la posición y aunque en contadas ocasiones llegaron las posibilidades de gol, de hecho las más claras llegaron de botas de los rojillos con un Jorge Fernández muy enchufado (este jugador va a dar grandes alegrías) e Iván (quizás la sorpresa del once inicial) participativo, a pesar de la presión que dan los inicios.

La defensa bien plantada, el centro del campo un poco más irregular con algunas pérdidas de balón casi infantiles pero aguantando la presión férrea de los vascos que vinieron a dejarse el alma en La Planilla. Y los de adelante intentándolo pero con pocas opciones y algún que otro uyyyy que  resonó en La Planilla.

Llegó el minuto 36. Penalti sobre Jorge, y Parla, el de los 11 metros, marcaba sin temblarle el pie y lo celebraba como el primero y con dedicatoria incluida, de capitán a capitán, para la grada, para el que no pudo empezar hoy por la acumulación de tarjetas de la temporada pasada, el que le prestó por un día el brazalete.

Parecía que el Real Unión no podría seguir con la presión de la primera parte pero sorprendentemente salió como si las piernas no pesasen después de 45 minutos. El Calahorra demostró poder jugar sin balón a pesar de que el resultado no era tranquilizador y el dominio del balón era irundarra.

Llegaron los cambio. Primero Yasín por Iván. El dos del equipo ofreció lo que ofrece siempre: la chispa. Es un jugador diferente y hace cosas diferentes. Salió de extremo pero cumplió con creces aunque sea solo por ese centro a Chaco que era medio gol aunque se quedó en nada.

Todo podía pasar. El Real Unión achuchaba con más ganas que opciones reales de empate y fue en el descuento, cuando ya parecía todo sentenciado cuando tras una preciosa jugada llegaba el segundo, en propia puerta de Borda, pero al fin y al cabo gol.

Está claro que el Calahorra no es el del inicio de la temporada pasada. Un equipo de más oficio, menos chispeante pero más seguro. Quizás sin tantas ocasiones pero con más estructura. Esto no ha hecho más que empezar, y el equipo ha comenzado con buen pie.

El próximo duelo será contra el Bilbao Athletic. Día grande de las fiestas calagurritanas pero a kilómetros de casa, en la cuna del fúltbol, en Lezama. El domingo a las seis, mientras se abra la puerta del coso de La Planilla los jugadores rojillos saldrán al campo en busca de otros tres puntos. Ojalá lleguen al Pobre de mi con ellos en la mochila.

 

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