• Miercoles, 22 Mayo 2019

En un mundo de gimnastas

No siempre la mujer es la que tiene dificultades a la hora de practicar un deporte en un mundo en el que lo masculino tiene mucha más repercusión que lo femenino. A veces ocurre lo contrario. Chicos cuyo sueño es realizar un deporte en el que las chicas han siendo siempre las grandes reinas.

 

Eso le pasó a Ricardo que gracias al Club San Agustín de Gimnasia Rítmica tiene la posibilidad de practicar el deporte que más de gusta. Empezó hace nueve años, cuando casi no levantaba un palmo del tapiz.”Mi hermana iba a gimnasia rítmica y un día me preguntaron si quería practicarla yo también”, nos cuenta. Al principio dijo que no por vergüenza pero, nada más llegar a casa, le confesó a su madre que le encantaría. Y entonces entró en un mundo en el que él era el único chico.

Dos campeonatos de España a sus espaldas hicieron acallar las risas de muchos. “Al principio me hacían bromas con el tema pero cuando empezaron a ver que era bueno y que ganaba torneos las cosas cambiaron”, comenta este joven que dedica más de más de diez horas semanales a entrenar duro. En sus familias fue todo más fácil. “Mi madre estaba encantada aunque a mi padre al principio le pareció algo raro”, cuenta Ricardo.

Sergio mientras mira. Que Ricardo ya estuviese en el equipo cuando él llegó le puso las cosas más fáciles. Él es Sergio Osés, y empezó con siete años. Ya lleva cuatro entrenando cada tarde en el pabellón de los Agustinos. “Vi a unas amigas en el polideportivo y me animé”, nos cuenta. Ambos coinciden en que son las mazas el aparato que más les gusta ejercitar. “Aunque hay que hacerlo todo bien porque cada año se sortea entre las categorías el aparato en el que se va a competir todo el año”, nos cuentan.

La gimnasia rítmica para ellos es mucho más que un deporte. “Es salud pero además son amigos de otras ciudades con los que compartes aficiones, es competición, es mejorar día a día”, cuenta Ricardo. Les preguntamos hasta donde les gustaría llegar en este deporte y ahí nos llevamos la sorpresa. “No hay competición internacional, como mucho puedes llegar a campeón de España, no hay juegos olímpicos, no hay nada en lo que poder competir fuera de España”, nos cuenta con la tristeza propia de a quien le encantaría representar a su país en este deporte. Ni siquiera les permiten competir con sus compañeras en ejercicios de conjunto algo que hace que ellos tengan que participar siempre de manera individual ya que son pocos los chicos que practican este deporte.

Lunes, miércoles, viernes y sábados, entre dos horas y media y tres. Ese es el entrenamiento semanal con la dureza que conlleva un deporte tan exigente. “Es verdad que la entrenadora a veces resulta un poco dura pero luego lo piensas bien y sabes que todos lo que te manda hacer es para seguir mejorando”, explica Ricardo. Tantas horas de entrenamiento supone dejar de lado algunas cosas. “Los estudios de momento se compaginan bien aunque conforme voy subiendo de curso cuesta un poquito más”, comenta Ricardo que ya está en 4º de ESO. Sergio le sigue mirando quizás atento a lo que le va a venir dentro de unos años. De momento él disfruta al máximo de la gimnasia, de sus compañeras y de la posibilidad de ser feliz practicando el deporte que más le gusta: la gimnasia rítmica.

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