• Domingo, 07 Marzo 2021

La Rioja estudia un único caso de administración irregular de la vacuna

Primero fueron algunos alcaldes, luego la Consejería de Salud de Murcia… y así en varias comunidades y de varios partidos políticos se han dado casos irregulares de la administración de vacunas. La sociedad no lo entiende y se enerva de pensar que alguien pueda aprovechar su situación privilegiada para hacer un uso inapropiado de algo tan esperanzador como la vacuna contra la crisis sanitaria más grave que nos ha tocado vivir.

¿Y en La Rioja? ¿Ha pasado algo similar? De momento la respuesta oficial es ‘no’. Pero con un matiz: al menos, de momento. La Consejería de Salud investiga un incidente relacionado con la posible administración irregular de una dosis del fármaco, ocurridao el pasado 13 de enero. Así lo reconocía ayer la consejera de Salud, Sara Alba, y lo volvía a repetir hoy en sede parlamentaria.

Siguiendo los procedimientos establecidos, el 14 de enero se abrió una investigación de carácter informativo de la que aún poco se sabe. Una vez concluida, ha permitido proceder a la apertura de un expediente reservado al respecto. Desde la Consejería aseguran que «en caso de probarse alguna irregularidad, se actuará con toda la contundencia necesaria en la resolución del expediente».

Hasta el momento, este incidente se considera como un caso aislado, aunque no se aportan muchos más datos: ni dónde fue, ni a quién se le administró. Sólo el día en el que sucedió.

Mientras, el resto de las situaciones trasladadas en los reportes diarios del programa de vacunación hacen referencia a cuestiones propias de la campaña: ausencias en la citación, listados no actualizados y comprobaciones de patologías de riesgo entre las personas llamadas a recibir el fármaco.

Así es el protocolo

Según establece el protocolo de vacunación frente al COVID-19 en La Rioja, en el punto ‘Utilización de dosis sobrantes en los viales multidosis’, las dosis ya preparadas en el punto de vacunación deben desecharse a las seis horas de su preparación y no pueden transportarse para garantizar su viabilidad. Las vacunas sobrantes de este tipo deben administrarse preferentemente personas que formen parte de los grupos prioritarios en cada etapa de vacunación. Y si esto no fuese factible, podrá administrarse a personas de otros grupos, tras consultar dicha casuística concreta a los coordinadores de la campaña de vacunación.

Hasta aquí la información puramente institucional. Pero ¿por qué sobran dosis de las vacunas si antes se hace un listado de las personas que las van a recibir cada día? Para hallar esta respuesta hay que saber cómo llegan las dosis de la vacuna Pfizer. Lo hace en viales, de los cuales se pueden administrar entre cinco y seis dosis por cada uno de ellos (en La Rioja se están administrando en la mayoría de los casos seis).

El problema principal radica aquí, que los grupos deberían ser siempre múltiplos de seis. Pero no lo son. En las residencias no viven 60 ni 66 ni 72 abuelos, sino que en ocasiones residen 64 o 59 y no siempre se les acaba suministrando la dosis a todos los que figuran en el listado. Así, si por ejemplo en la vacunación de una residencia sobran tres dosis, se tira de lista y se solicita la presencia de personas, por ejemplo, de Atención Primaria, a las que también hay que vacunar en esta primera fase del programa.

Además, hay otros condicionantes que pueden provocar un sobrante de vacunas. Un anciano puede estar acatarrado o presentar síntomas compatibles del COVID, de la noche a la mañana, ante lo cual se desaconseja su vacunación. Todos esos imprevistos son con los que se encuentran a veces los equipos de vacunación, pero en la estrategia esos casos están previstos y se solucionan con el objetivo de no tirar ni usa sola dosis de una vacuna tan escasa en estos momentos.

Ahora mismo, en España solo podrían acceder a las vacunas personas de los cuatro primeros grupos: residentes, personal sanitario en la primera línea, otro personal sanitario y grandes dependientes de grupo III (no institucionalizados). Nadie más estaría en disposición de vacunarse.

Así, la dosis de la vacuna que se administró el día 13 de enero no corresponde, según ha detallado la Consejería, a ninguno de estos casos y por eso se está investigando por qué se suministro dicha dosis.

¿Más casos bajo la lupa?

Desde la Administración aseguran que no hay constancia de otros casos sospechosos de vacunación irregular, pero este mismo jueves el grupo parlamentario del Partido Popular ha preguntado hasta en tres ocasiones a la consejera Sara Alba sobre un episodio similar ocurrido en Ezcaray.

La consejera ha insistido en que el único caso presuntamente irregular es el del 13 de enero, que forma parte de un expediente de carácter reservado, por lo que la Consejería aún no puede facilitar más información. Alba ha destacado que es una única sospecha entre las más de 8.000 vacunas que se han administrado durante lo que llevamos de proceso de vacunación, lo que representa un 0,01 por ciento sobre el total. ¿A quién pusieron esa dosis que no debería haberse puesto? Hasta el momento la ‘X’ de la ecuación es todo un misterio.