• Martes, 09 Marzo 2021

Las chicas de las mascarillas; sin parar desde el principio

Maru Pérez Gaona es una de esas mujeres que no pueden parar. Habitual en los carnavales calagurritanos, sus trajes son siempre una maravilla para los sentidos. Por eso en el momento en el que llegó el confinamiento no lo dudó ni un minuto. Sabía coser y podía ayudar a los demás. así que se puso manos a la obra y comenzó a coser mascarillas. Entonces aún no eran obligatorias, pero eran muy necesarias en determinados puntos de la ciudad. A través de las redes, finalmente casi medio centenar de mujeres se unieron a ella. Unas cortaban, otras cosían, “los chicos de la casa también han ayudado a cortar, a quitar hilos”, comentaba una de ellas.

Y es que hoy se han reunido para celebrar que su trabajo ya no es necesario. Un total de 7.000 mascarillas han hecho durante estos meses entre todas. Las telas de sábanas viejas, de retales que les donaban, de los manteles y las sábanas que ya no hacían falta en el Parador de Calahorra. Unas mascarillas que han llegado al hospital, a las residencias de mayores, al centro de Salud. “Incluso a Milán porque alguna tenía allí hijos estudiando y las hemos enviado para que tuviesen”, nos cuentan.

A algunas el hacer estas mascarillas le sirvió incluso de terapia. “Como había mucho que hacer los días se pasaban más rápidos”, nos cuenta otra de ellas.  Al principio Maru se encargaba de repartirlas o la gente pasaba a su casa a por ellas. Después, cuando el confinamiento se fue haciendo más duro eran miembros del parque de Servicios los que se encargaban de repartirlas a tiendas, a empresas, a algunos niños cuando empezaron a salir. “Nos donaron algunas gomas pero luego con los donativos que la gente nos daba por las mascarillas fuimos comprando gomas”, cuenta Maru.

Hoy todas se han reunido para pasar la tarde juntas, algunas incluso para conocerse en persona. Hoy han celebrado que hicieron un gran trabajo y que ayudaron a mucha gente.