• Lunes, 06 Julio 2020

Un calagurritano en la semifinal de la Copa del Rey más emocionante

Hay pocos amantes del fútbol que no hayan disfrutado en el último mes del formato de Copa que se estrena este año. Las eliminatorias a partido único hacen del torneo, esta vez sí, un torneo del KO. Cualquiera puede ganar, cualquiera puede irse a casa y además ofrece la posibilidad de ver equipos y jugadores que de otra manera es casi imposible.

esta situación nos encontramos con un calagurritano que está disputando las semifinales de la Copa del Rey. Es Mario Barco, jugador del Mirandés y calagurritano de pro.

“Cada fase ha sido un regalo, un premio poder vivirlas y lo hemos vivido así, sin miedos, con una motivación extra”, nos cuenta desde el hotel donde está alojado para jugar el próximo partido de liga.

Primero apearon de la competición al Celta de Vigo, después al Sevilla, más tarde al Villarreal. Ahora se la juegan contra la Real Sociedad por llegar a una final que se jugará en La Cartuja (Sevilla).

“La eliminatoria contra el Sevilla fue la que nos dio confianza para pensar en que podíamos llegar más arriba” recuerda explicando que esta Copa que da posibilidades a los más humildes “ofrece la oportunidad de tener una plantilla más amplia y que el míster reparta minutos entre todos los jugadores”, cuenta.

Esperaban a la Real Sociedad y el bombo se la puso en bandeja. “Granada era un viaje muy largo y el Athletic es un equipo muy fuerte que se hubiese sentido muy cómodo en nuestro campo”, detalla. Y es que en Anduva nadie lo ha pasado bien.

Hacemos con él balance de su trayectoria. Empezó con 5 años a jugar en Calahorra y pronto se marchó a la Peña Sport como club convenido por el Athletic. Años más tarde volvería a casa. Casi había perdido la ilusión por jugar al fútbol cuando le subieron al equipo de Tercera y de allí paso a la UDL, después llegaría uno de los cambios drásticos. El Athletic lo fichó para su equipo filial de allí pasó al Barakaldo y al fútbol profesional. Lugo fue su siguiente parada y la cesión a Pontevedra. que es donde tuvo sus mejores números.

Tras unos años recaló en el Cádiz y de allí este verano llegó a Miranda de Ebro con ganas de estar más cerca de casa. “En Cádiz no tuve suerte y no tenía continuidad, está claro que no era mi sitio por eso decidí venirme más cerca de casa”, cuenta.

Aunque aún le queda esta temporada y la próxima en el club castellano, mario no descarta probar suerte en el extranjero. “No me importaría, creo que como jugador y como persona puede ser una experiencia interesante; lo más importante en el fútbol como en el resto de las cosas de la vida es que seas feliz”, dice.

Algo que no siempre es fácil. “La gente tiene una impresión diferente a la que realmente es. Yo siempre lo llevo al trabajo de cada uno: imaginate que en tu trabajo llega un día el jefe y te dice: siéntate en esa silla que a partir de hoy tu trabajo lo va a hacer otro que es mejor que tú. O tienes los pies en el suelo o eso es un golpe psicológico importante”. Hay que estar preparado para saber que un día vales y al otro no y que te tienes que sobreponer y seguir trabajando aunque no cuentan contigo. Para eso Mario tiene a su círculo más cercano: su pareja, su familia, sus amigos.

Un jugador calagurritano que estos días estará ‘peleándose’ por una final de la Copa de Rey más emocionante de los últimos años, esa en la que todo puede pasar.

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