• Jueves, 19 Septiembre 2019

Un día de colores

Las fiestas al fin y al cabo son más que como la vida misma pero vista con las lentes de colores en vez de con las de blanco y negro. Un comentario que en cualquier otra ocasión nos sentaríamos mal, estos días lo tomamos como una simple broma, porque nada ni nadie va a tener el poder suficiente de amargarnos los días más importantes del año.

Cada momento del día se ve con una tonalidad distinta y conforme van pasando las horas, los minutos, la paleta cromática va pasando del rojo intenso al amarillo, o del verde al blanco.

Y así empezó la mañana, de negro para los que volvían una vez más a protestar por el recorte del encierro y disfrutaban las últimas carreras de las calles Grandes y Mártires mezclado con la esperanza del gris que asegura que el año que viene todos y cada uno de los encierros saldrán desde la plaza de más altitud de la ciudad.

Y continuó de verde. El color que siempre ponen los del Sol con uno de los actos más deliciosos de todas las fiestas: el concurso de caretas. Este año con más competencia. “Ha sido complicado todas estaban muy buenas”, decía Ventura al salir de la deliberación. Verde de humo de sarmientos, de decenas y decenas de piezas asadas y de un trabajo incansable por parte de los peñistas.

Y la fiesta continuó de amarillo, el de la luz, el de la música, el del sol en el concurso de charangas que ganaron los de rosa pero que disfrutaron los de todas las peñas a excepción de la Calagurritana, su charanga infantil tocó antes pero no entró en concurso.

Y llegó el blanco el de la tarde, el del café con los amigos, el de la tertulia después de una comida de hermandad, el que se manchó en una macarronada multitudinaria, en el de los pelotaris del frontón.., Y la tarde multicolor con la Holly que este año logró manchar a padres e hijos y que contrastó con el blanco impoluto de los concejales que vieron la fiesta desde la barrera.

Y llegó el rojo de la noche. El de Rockalean (que todo hay que decirlo estuvo más suave que en otras ocasiones), y el de las bengalas de la charanga de la Calagurritana y el de los pies después de quitarnos las deportivas tras más de tres horas bailando con la mundial y el del beso de buenas noches que se nos queda marcado en la cada y el rojo del nos vemos mañana que ya es tarde y mañana hay que volver a madrugar.

 

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