• Miercoles, 23 Septiembre 2020

Un paso más para que el entorno de las cloacas sea una realidad

El Boletín Oficial de La Rioja aprueba hoy definitivamente la modificación del Plan general de la ciudad para adecuar su ordenación  a la propuesta elegida en el concurso de proyectos para la puesta en valor de las Cloacas Romanas de Calahorra. Un paso más y el definitivo desde el consistorio calagurritano para que ésta sea una realidad.

Ahora todo está en manos del Ministerio de Cultura que ya tiene realizado el proyecto definitivo que salió del concurso de ideas. Solo quedaría licitar la obra y que éstas comenzasen a ver la luz aunque todavía no se puede hablar de tiempos previstos para ello.

Bajo el nombre de impluvium el proyecto ganador se llevará a cabo con una partida presupuestaria de los Presupuestos Generales del Estado cercana al millón de euros destinados a la urbanización de esos solares, mediante la construcción de una plaza y facilitando el acceso al tramo de cloaca romana que Amigos de la Historia de Calahorra abrió al público entre 1995 y 2002.

La pequeña historia sobre estas cloacas no comienza ahora, sino a finales de los años setenta  cuando Amigos de la Historia de Calahorra interpretó esos restos como pertenecientes a la red de saneamiento de la ciudad romana, limpió de sedimentos un tramo de la cloaca y a lo largo de los años dio a conocer en diversos congresos de arqueología y publicaciones de carácter científico, los restos de esa espectacular obra de ingeniería romana que tenemos en Calahorra. Los materiales arqueológicos que se recuperaron de su interior se entregaron al Ayuntamiento de Calahorra a finales de los ochenta, alguno de los cuales están expuestos en el actual Museo de la Romanización, pero otros, como el entalle conocido por el “sello de Eneas” desapareció sin que nunca más se supiera de él.

En el verano del año 95, gracias a la total y desinteresada colaboración del propietario de la bodega por la cual se accedía a la cloaca, Amigos de la Historia de Calahorra convirtió aquellos restos en un santo y seña de la asociación, acondicionando el acceso y abriendo al público ese tramo por el que durante los siete años que permanecieron abiertas, pasaron miles de personas interesadas en conocer uno de los pocos restos que de la bimilenaria Calagurris era posible mostrar, y además sin costar un solo euro público porque nunca se solicitó subvención alguna.

Ahora, años después, hay un proyecto de recuperación urbanística de la zona y posibilidad de abrirlas nuevamente al público. Por encima de ese interés turístico, hay otro interés aún más importante, y no es otro sino el científico. Básicamente, lo prioritario para no empezar la casa por el tejado, como ha ocurrido con otros yacimientos.