• Lunes, 22 Julio 2019

Vive Mercaforvm

Calahorra un año más echa mano de su máquina del tiempo para volver a remontarse a los tiempos más gloriosos de la época clásica. Los integrantes de Paso Vivientes llevan meses trabajando para convertir la ciudad en un fiel reflejo de la Calagurris reconocida en todo el Imperio romano. Un fin de semana cargado de sensaciones (olores, sabores, sonidos) que recuerdan al calagurritano lo que un día fue la acrópolis y como era el estilo de vida en tiempos de legionarios, gladiadores, plebeyos y romanos adinerados, en un tiempo en el que fue cuna del saber y que se amamantó del conocimiento de uno de los más ilustres calagurritanos, dueño de la oratoria, Quintiliano. Calahorra se convierte a partir de ya en un auténtico museo hecho ciudad donde pueden contemplarse frisos, columnas, arcos del triunfo, templos dedicados a los dioses que tuvieron por bien hacer de Calagurris un lugar de encuentro…

No hay nada dejado a la improvisación y resulta increíble pasear entre el lararium, los mosaicos (recreaciones de los encontrados en la ciudad) o el barco romano en el que los más pequeños sienten por un momento la majestuosidad de sentirse protagonista de las aventuras más insólitas narradas en los textos clásicos. La aventuras de Ulises en La Odisea, la Ilíada…

Porque en Mercaforvm cada uno puede ser lo que desee y disfrutar de magníficas experiencias imposibles en cualquier otro sitio del mundo. Uno puede sentirse por unos minutos el legionario más aguerrido de la Legio VI Victrix y conocer de primera mano tácticas de combate y unos minutos después sentirse dueño y señor de la vida de uno de los gladiadores que espera el veredicto de los espectadores que, con sus gritos, reclaman o no su muerte.

Pero Mercaforvm es mucho más. Mercaforvm son mercaderes y artesanos de todos los rincones del vasto Imperio Romano que se dan cita para ofrecer a los visitantes extraordinarias viandas y las más elaboradas artesanías. Todo aquel que decida acercarse podrá disfrutar del delicioso choricillo asado, acompañado de un buen vino, o de las setas a la plancha, otro de los puestos más típicos del mercado. Además encontrarán quesos, dulces, helados, licores, encurtidos, fiambres y embutidos, hierbas medicinales… Artesanos que trabajan la piel, el jabón,la madera, los metales o las ceras como ningún otro. Podremos acuñar moneda, ver volar a las aves más extraordinarias, reir con los titiriteros que nos encontremos en cualquiera de las esquinas del mercado o volar al lado de las bellas bailarinas que hacen piruetas imposibles dando vida a sus preciosos vestidos de seda. Y como la historia, historia es recordaremos a Quintiliano, su escuela se hará presente para calagurritanos y visitantes para volver a repetir aquello de ‘Calahorra será lo que quieran los calagurritanos” y viviremos junto a Prócula la angustia de ser visionaria en sueños.

En definitiva, todo el que se acerque a Calahorra este fin de semana tendrá la oportunidad de disfrutar, de sonreír, de vivir intensamente, de reencontrarse con amigos, de disfrutar de sabores y olores nunca degustados ni olidos, de hacerse selfies que poder colgar en Instagram; tendrá la oportunidad de vivir desde dentro la historia de una ciudad que sigue dejándose la piel por poner en valor lo que fue entonces y lo que sigue siendo hoy.

En nuestra galeria tienes las fotos de la inauguración

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